lunes, 17 de noviembre de 2008

magazine!!!

Esto es igual que estudiar, si lo vas dejando para otro día, cuando abres los libros no sabes por donde empezar, y tienes que hacerlo todo de golpe. Eso me ha pasado estos días con el blog, así que para compensar los días sin entradas, lo meto todo en un "magazine" variado. Yo os lo cuento todo de una vez y vosotros lo leéis todo en una sola entrega. ¡Todos ganamos!

Belle de jour, belle toujours



La semana pasada he visto el díptico formado por la película de Buñuel Belle de jour y por su continuación Belle toujours, realizada por Manuel de Oliveira. La primera narra la historia de Severine (Catherine Deneuve), casada con un importante cirujano que le ha propiciado una vida plena en cuanto a nivel social y económico. Sin embargo Severine no es capaz de mantener relaciones sexuales con el, por que ella, en sus más inconfesables fantasías desea, no sólo desea mantener dichas relaciones con otros hombres, si no que incluso desea sentirse humillada por dichos hombres, y eso es algo que su marido, su perfecto marido, no le puede ofrecer. Por ello decide acudir a una casa de citas en la que, para no ser descubierta por su marido, sólo puede trabajar por las tardes. De ahí su "nombre artístico", Belle de Jour (Bella de día).


Para resumir, ya que esto tiene que ir rápido, os diré varias cosas: Que me ha parecido demasiado criptica, no a los niveles de enigmas como el séptimo sello (la paré a los 10 minutos), pero es de esos films que o los amas o los odias; Que Anais, la madame de la casa de citas (Geneviève Page) me ha parecido lo mejor de la película y que buscaré más films de ella, ya que me ha parecido una actriz con muchísima personalidad; Y que Paco Rabal era un actor de los que llenaban la pantalla con su sola presencia, no digamos nada si empleaba su inconfundible voz.


Belle Toujours, la continuación, me ha parecido a todas luces un cortometraje largo más que un largometraje corto, y no sólo por su corta duración (apenas una hora), si no por su estilo. Oliveira dota a su film de un estilo austero que, junto con la ciudad de París de fondo, recuerda en todo momento a las secciones del film Paris Je t'aime. La historia, imposible de entender si no se ha visto la película de Buñuel, nos presenta a uno de los personajes de dicha película que busca desesperadamente a Severine, 40 años después de su último encuentro. La coqueta película tiene buenos detalles, muestra de la experiencia de Oliveira, como puede ser la peculiar forma de desvelar la historia mediante las conversaciones de este hombre con un camarero, el perfecto oyente, ("es como hablarle a un muro" dice el, ya que la gente le cuenta cosas que no diría a nadie), y las impecables actuaciones, pero se ve enormemente lastrada por su poco o nada claro argumento, su desenlace y ciertas escenas que hacen que una película de su corta duración resulte aburrida en muchos momentos.


El Tercer Hombre



Me han regalado el libro de Graham Greene "El tercer Hombre", y tras leerlo vi la película de Carol Reed basado en dicha novela, con guión del propio Green e interpretada por Joseph Cotten, Alida Vali y Orson Welles, entre otros, que cuenta la historia de un escritor de novelas del oeste que es invitado a viajar a Viena por un antiguo amigo. Una vez allí descubre que ha fallecido en un atropello en el que está inmiscuido un misterioso hombre de identidad desconocida. A la hora de sentarme a verla realicé un esfuerzo enorme de limpieza mental, pues jugaban en contra de la película dos factores capaces de arruinarla: Haber leído la novela, es decir, saber toda la historia de principio a fin (tampoco es muy difícil adivinar lo que va a pasar desde el principio del film), y otra cosa muy dada con los grandes clásicos, haber oído tal cantidad de halagos y alabanzas que parece que vas a asistir a la madre de todos los espectáculos. Evidentemente no funcionó, y, además de saber continuamente que iba a pasar a continuación, no paraba de recordar lo que me ocurrió con otro gran clásico como "Ciudadano Kane", una obra maestra a nivel técnico cuya historia me dejo totalmente indiferente.


Otro detalle curioso es que, a pesar de no estar dirigida por Orson Welles, me parecía estar notando su mano en cada picado y contrapicado, en cada perspectiva inusual y en cada plano de las persecuciones, todo ello realizado de una forma atípica para la época y que consigue ser el elemento que más sorprende aún a día de hoy. La música produce también una sensación extraña, ya que en muchos momentos no parece encajar con la historia de cine negro que estamos viendo, si no que parece pertenecer a una película más ligera. Las interpretaciones son en general muy correctas, destacando como no Orson Welles , que con una sola mirada es capaz de decirlo todo, y que protagoniza la mejor escena de la película en un genial dialogo con el personaje de Cotten.


En fin, otra película con una enorme fama que se queda por debajo de mis expectativas por una débil historia y un montón de cosas que me hacen pensar que una mentira 1000 veces contada, se puede transformar en una verdad. Bueno, ya estoy preparado para recibir los palos.

martes, 4 de noviembre de 2008

Remember, remember....


....the 5th of November.
The Gunpowder Treason and plot.
I see no reason
why Gunpowder Treason
should be ever forgot





Una de esas películas que cuando la acabas de ver, te sientes capaz de comerte el mundo. Que mejor momento para recordarla que la noche de las hogueras, una ocasión inmejorable para levantarse, plantarse, y preparar con astucia...... ¡una deliciosa Vendetta!

domingo, 2 de noviembre de 2008

El arte de hacer pasar miedo

Se suele decir que en el mundo del cine lo más difícil es hacer reír, alcanzar ese momento en el que el espectador se vea forzado a esbozar una sonrisa o, incluso, soltar una sonora carcajada. Es muy fácil desviarse de la linea buena y caer en la indiferencia o, aún peor, en el más absoluto ridículo. Esto viene a raíz de que se cree que es relativamente sencillo crear una escena emotiva, aún tirando de tópicos del genero, arrancando alguna que otra lagrimilla al respetable en una escena puntual aunque el resto de la película no sea gran cosa. Y, ¿qué decir del miedo?, pues lo mismo, una musiquilla de suspense, una repentina subida de volumen y ya tenemos la clave del susto


¡Qué equivocados están! El susto es pasajero, una sensación volátil. Lo que permanece en la mente, lo que nos hace prender todas y cada una de las luces es el miedo al susto, la incertidumbre de que ocurrirá al abrir la siguiente puerta. Y más importante aún es quién o qué nos pretende asustar y la atmósfera en la que se mueve. Señoras y señores, la acción frenética no da miedo. El miedo, al igual que tantas otras cosas en la vida, es una cuestión de estilo.


Para demostrarlo me voy a desviar ligeramente del camino habitual para adentrarme en otro mundillo en el que el terror tiene mucho que decir y que, en cuestiones de hacer pasar miedo, debe seguir reglas muy similares a las del séptimo arte. Estoy hablando de videojuegos. Por que para que negarlo, las veces en las que he pasado más miedo delante de una pantalla han sido con un mando o con un ratón en las manos, concretamente en un sencillo pueblo envuelto en una misteriosa niebla. ¿Os atrevéis a dar un paseo por Silent Hill?


La música perfecta para seguir leyendo


El terror primitivo


Los parámetros que definen a los juegos de terror hoy en día son muy similares a los que definen a sus homólogos cinematográficos. Las salas se llenan de gente atraída por sustos fáciles, acción desenfrenada y clones (tremendamente cansinos) de la machacada formula del terror nipon, haciendo uso de la tecnología actual para poblar la pantalla de monstruos realizados en espectaculares CGI, y, por otro lado, la cada vez mayor predilección por la excelencia gráfica y la jugabilidad sencilla provoca que los videojuegos dejen de lado las sutilezas y ganen sus adeptos mostrando a cada entrega un numero mayor de monstruos en pantalla que el videojuego anterior. El menos es más ya no significa nada, el efectismo ha tomado la palabra. Pero existe otro terror, otra manera de mantener la tensión a cada instante y de provocar, de manera inigualable, esa sensación llamada miedo, y que para un servidor encuentra su mayor exponente, en el mundo videojueguil, en el melancólico Silent Hill.


En Silent Hill encarnamos Harry Mason, un hombre que tras sufrir un accidente de coche a la entrada de Silent Hill descubre que su hija ha desaparecido. Te bajas del coche y comienzas a buscarla, intentando ver algo a través de la densa niebla (una inteligente forma de crear una atmósfera única y de disimular las limitaciones gráficas de la consola). Consigues ver a tu hija y le llamas, pero ella sigue corriendo. Le sigues a través de los vacíos callejones, y poco a poco comienzas a divisar lo que se esconde bajo la aparente calma de Silent Hill. El suelo y las paredes se transforman en oxidadas rejas repletas de sangre putrefacta en las que cuelgan horripilantes cadáveres mientras te ves atacado por seres que no eres capaz de explicar. Cuando el mal se destapa, Silent Hill se transforma en una brillante definición gráfica de la palabra pesadilla.


Las enfermeras del hospital de Silent Hill, todo un clásico de la saga.

Es el propio pueblo el que provoca esa sensación de permanente desasosiego, ya que los enemigos no son especialmente peligrosos ni rápidos (en comparación con cualquier juego de acción), y su presencia se te avisa por el enervante ruido de nuestra radio. Incluso habrá ocasiones en las que si apagas la linterna que te acompaña en la oscuridad los enemigos no te advertirán, pero no eres capaz de avanzar a oscuras por ese mundo de pesadilla, no mientras no escapes de ese colegio o ese hospital maldito, no mientras las puertas del infierno sigan abiertas.


Por otra parte, la historia que desarrolla el juego contribuye a completar la magnifica ambientación, pues dota a los (pocos) personajes con los que nos topamos de una personalidad pocas veces vista en un videojuego. Ademas, el hecho de que sean tan pocos, y que cada vez que aparecen sintamos alivio de hablar con alguien normal, hace que se establezca un vinculo entre personajes digno de un guión de (buena) película. Las magnificas secuencias y una mas que correcta interpretación dotan a cada encuentro de una gran fuerza, todo ello adornado con una excelente banda sonora.



Silent Hill 2. La pesadilla toma forma

Actualmente estoy disfrutando de la secuela de Silent Hill, y he de decir que me estoy enfrentando a uno de los mejores villanos con los que me he topado en un videojuego. Es tan grotesco que encaja perfectamente en el dantesco entorno en el que se mueve, una pesadilla viviente que, gigante cuchillo en mano, te helará la sangre cada vez que oigas su nombre: Cabeza Piramidal.



Es este caso también se puede extrapolar al mundo del cine. Un adecuado diseño del villano, tanto a nivel estético como de perfil psicológico y actitud, puede dar a la trama, y en este caso, a la aventura, el aliciente necesario para desear llegar hasta el final, para querer dejar de escapar y hacerle morder el polvo. Como siempre se dice, un gran campeón no es tal sin un adversario que esté a su altura.


Aún debo averiguar más cosas sobre él, pero todo parece indicar que es más que un simple enemigo. Existe una conexión con lo que ocurre en el pueblo y con la carta que Mary, mi esposa muerta hace años, me ha enviado desde Silent Hill. Tendré que armarme de valor para averiguarlo, deberé seguir adentrándome en la niebla......

domingo, 26 de octubre de 2008

Vanessa Paradis: La femme fatale de Vogue Paris


Rojo pasión para unos ojos que hipnotizan. Rojo pasión para una sonrisa especial. Rojo pasión para una voz con el carisma de la misma Torre Eiffel. La cantante, la modelo, la actriz, la mujer. El icono. Rojo pasión para Vanessa.


Vanessa Paradis presta su enigmática belleza para el Vogue Francés del mes de Noviembre de la mano de los fotógrafos Met & Marcus, que ya realizaron recientemente otra magnifica portada para Interview con Kate Moss. De esta manera, Vanessa es la protagonista del reportaje editorial que la revista parisina realiza sobre las "femme fatales" de nuestro tiempo. Mujeres con personalidad, con fuerza, con ese "algo" que las palabras no pueden explicar y que una imagen sólo nos deja adivinar.

¿Audrey?









Catwoman, por Adam Hughes.

Adam Hughes DeviantArt Gallery.

jueves, 23 de octubre de 2008

Donnie Brasco. Un tipo listo.


Estas sentado en la barra de un bar, con aire indiferente, tal y como te sientas allí a menudo. Pero estás esperando a alguien, y ese alguien irá derecho a ti, aunque aún ni siquiera lo sepa. Has sabido moverte, de eso no hay duda. Has tenido paciencia, has actuado bien y has sido valiente. Los resultados no pueden tardar en llegar.



Se abre la puerta. Evidentemente, ni siquiera miras quien ha entrado, ya lo sabes. Oyes fragmentos de una conversación en voz baja, y a los pocos instantes un tipo, el tipo, está hablando contigo. Lo que viene a continuación te lo sabes de memoria. Te haces el desinteresado, escuchas su discurso, y más tarde te vuelves a interesar. Luego te vas con el, a hacerle un favor, a ayudarle, a trabajar para él, a ser "su amigo". Ya habrá tiempo de ser amigo de "ellos", de ser un tipo listo........Estás dentro.



Así comienza Donnie Brasco (Mike Newell, 1997). Un film que, basado en hechos reales, nos narra la difícil operación de infiltración que el agente Joey Pistone (Johnny Depp) lleva a cabo en una familia de la mafia italiana viviendo como su alter ego, Donnie Brasco, un pasante de joyas que consigue su oportunidad a través de Lefty Ruggiero (Pacino). Es, aparentemente, una historia muchas veces contada, pero resulta novedosa en cuanto a que la mafia que vemos no parece poseer la grandiosidad de las familias vistas en películas del genero como El Padrino, si no que es una mafia en decadencia, repleta de seres que, como Lefty, se juegan el pellejo y en 30 años no son capaces de subir ni un misero peldaño.



Esta empatía que se llega a provocar en el espectador es uno de los grandes aciertos del film, que crece a medida que se forja una amistad (para Lefty acaba siendo como un hijo) entre Lefty y un Pistone al que el trabajo le empieza a absorber hasta el punto de sentirse "uno de ellos". Fantástica en este sentido es la escena en la que Pistone les explica a sus compañeros del FBI que es lo que significa en la jerga mafiosa la palabra "olvídalo", en la que por las expresiones de incomprensión de sus compañeros, podemos percibir que el que habla no es Pistone, si no Brasco.



Todo ello resulta creíble gracias a las magnificas interpretaciones de un gran elenco. Pacino aprovecha hasta el último resquicio a su personaje y nos regala una de sus más grandes interpretaciones, moviéndose en su terreno y haciendo palpable la frustración que siente por que no ha llegado a ser grande, por más que lo ha intentado, mientras las oportunidades pasan y pasan. Deep, un actor al que considero el mejor actor de los últimos tiempos, y uno de los grandes de este arte, está a la altura en cada escena que comparte con Pacino, espoleado seguramente por la altura de su compañero. ¿Y los secundarios? Pues una "familia" de lujo, con, entre otros, un Michael Madsen que ha nacido para hacer de mafioso, ¡me parecía estar viendo al gran Vic Vega!.



Una película no sólo de mafiosos, si no de amistad y lealtad, de miedos e ilusiones frustradas. "¿Cómo va a ser Donnie?" dice el propio Lefty cuando comienzan las sospechas. Jamás dudar de "su chico", aunque su cuello esté en juego. Todo eso es Donnie Brasco, una película ligeramente olvidada, eclipsada por los clásicos del genero de mayor repercusión mediática (a mí me ha gustado más que "Uno de los nuestros" o que la oscarizada "Infiltrados", por poner un ejemplo reciente), pero que se merece un lugar en la estantería de todo amante de las "pelis de mafiosos". Sólo por algunas de sus grandes escenas, como la escena final de Pacino, que evidentemente no voy a desvelar, ya se ha ganado los 5 Holly's que, estrenando sistema de puntuación, desde esta sala le regalo.


Clasificación: 5 Holly's

lunes, 13 de octubre de 2008

Sweet Child O'Mine



Sí, lo se. El temazo Sweet Child O'Mine nació fruto de un poema que Axl Rose escribió para su novia en aquellos tiempos, Erin Everly, pero la mujer que siempre estará en la mente de todos los Gunners no es otra que Stephanie Seymour. Cada vez que suena el limpio punteo de Don't Cry o el melancólico piano de November Rain se me viene a la cabeza esa mujer de amplia melena y enormes ojos que entre una humareda eclipsaba a cualquier rock star que se le acercase y atraía a la fatalidad enfundada en uno de los vestidos de novia más provocativos que servidor ha visto.





Era la época de la estrellas de rock, frontmans despóticos, sexo, drogas, rock & roll, guitarras añejas, casetes del colega y cintas repletas de videoclips. El rock era rock y las modelos eran modelos, por que era la época de las tops. Mujeres de ensueño que parecían pisar más fuerte y más lejos que ninguna, más allá de cualquier pasarela y portada que protagonizasen. Autenticas estrellas.


Vuelve Stephanie Seymour. Vuelven las top. Vuelve el rock & roll.

Vía: Trendencias

Imágenes: Style Frizz, Stephanie Symour para el "Icon Issue" 2008 de Harper's Bazaar

sábado, 4 de octubre de 2008

Retroback: Nuevas noticias


Como ya os comente hace un tiempo, se esta preparando en Granada un acontecimiento irrepetible, el Festival de Cine Clásico de Granada, conocido como Retroback, y que en esta su primera edición estará dedicado a la musa de este lugar, Audrey Hepburn, coincidiendo con el 80 aniversario de su nacimiento. Últimamente se han producido un montón de noticias y se han confirmado otras tantas novedades que ahora mismo os voy a contar:



- El día 24 de Enero se celebrará una gala en la que la protagonista, al igual que en la clausura del día 31, será la música de Henry Mancini interpretada por la Orquesta de Granada, y la banda de la hija del compositor, Monica Mancini, interpretará temas propios y de la obra de su padre.



- Las películas de Audrey que se proyectarán durante el festival, en V.O.S, son las siguientes:


Vacaciones en Roma (Roman Holiday)
Sabrina
Una Cara con Ángel (Funny Face)
Arianne (Love in the Afternoon)
Historia de una Monja (Nun's Story)
Los que No Perdonan (The Unforgiven)
Desayuno con Diamantes (Breakfast at Tiffany's)
Charada (Charade)
My Fair Lady
Dos en la Carretera (Two For the Road)
Sola en la Oscuridad (Wait Until Dark)

- La exposición que se mostrará en el festival no es la Timeless Audrey Exhibiton, si no una muestra independiente, en la que se podrán ver algunos de los trajes que utilizo en sus películas más conocidas, el Oscar que ganó por Vacaciones en Roma, una colección de 250 carteles reunidos por Sean y que serán expuestos por primera vez, y una serie de objetos pertenecientes a la propia Audrey. La Timeless se prevé que aterrice en Granada en Diciembre de 2009.



- Las entradas para el festival estarán disponibles en Entradas.com a primeros de Diciembre, aunque las entradas para las galas de inauguración y clausura se pondrán a la venta a través de otras vías aún por confirmar.



- Ha sido confirmado un coloquio con Sean Hepburn, pero el aforo estará limitado. Espero que todos los que asistáis podáis entrar sin problema, pues es una oportunidad única de escuchar sus recuerdos de nuestra querida Audrey y sus impresiones sobre el festival y el papel que su madre sigue representando como icono del cine y de la moda.



Por último os dejo las vías de información que podéis seguir para estar al tanto de todas las novedades:



- Voyage a Deux: Este blog está dedicado en exclusiva a este estupendo festival.



- Foro hispano de L'Ange des enfants: Aquí podréis seguir también todas las novedades y charlar con gente que se pasará por el festival.



Y como no, en esta sala os contaré de vez en cuando los últimos chismorreos que se produzcan.

jueves, 2 de octubre de 2008

Vicky Cristina Barcelona: La postal de Woody


Si tuviera que definir rápidamente esta película, diría que es una postal de tienda de souvenirs. Para el que ha disfrutado del viaje en cuestión tiene un significado especial, ya que evoca los recuerdos vividos en aquel lejano lugar, y, aunque tenga menos personalidad que una foto propia, es técnicamente más correcta. Sin embargo para el que no ha tenido la suerte de haber visitado dicho lugar, no es más que una foto, como las que ha visto a patadas una y otra vez. Bonita, pero nada más.



Yo, en este caso, soy el intrépido viajero, que no sólo vive muy cerquita de los lugares en los que se rodaron ciertas escenas, si no que ha presenciado el rodaje de dichas escenas. Para el resto, la cosa cambia, y el cúmulo de tópicos de postal de viaje por España y del español flamenco hace pensar que la película funcionará mejor más allá de nuestras fronteras. Mientras la veía me he acordado de Vega, el mítico luchador español de Street Fighter. ¿A que se dedicaba al bajarse del ring? Premio, era torero. Y sí, le gustaba una jartá el flamenco.





Vicky Cristina Barcelona nos narra (y nunca mejor dicho, pues una voz en off nos cuenta todo lo que pasa con pelos y señales, demasiados pelos y demasiadas señales) la historia de dos turistas Americanas, Vicky y Cristina (elemental, querido Woody), que van a pasar unas vacaciones a Barcelona, alojándose en casa de unos conocidos de Vicky, y allí, cenando en un restaurante, un misterioso pintor (Javier Bardem) al que Cristina (Scarlett Johansson) ya le había echado el ojo en una de las ya clásicas visitas a una galería de arte, les invita a pasar un fin de semana lleno de pasión y sexo en Oviedo. Cristina, que es la más fogosa de las dos, acepta encantada enseguida, ya que la aventura encaja a la perfección con sus ansias de vivir nuevas experiencias en el terreno amoroso. Vicky, por contra, que podría decirse que es el clásico personaje maniático y psicótico de Allen (su alter ego en cada film), se muestra reacia a la idea. Ella está a punto de casarse con un hombre que le dará lo que ella necesita en la vida, estabilidad.





Lo que viene a continuación es la formación de un triangulo amoroso, que se torna en cuarteto con la irrupción de Maria Elena (Penelope Cruz), la excéntrica e inestable ex-mujer del pintor Juan Antonio, sin duda el personaje más interesante y divertido de la película, consiguiendo levantar el ritmo de la misma. Penelope está genial en cada una de sus apariciones, sensual, irreverente, impredecible. Una bomba a punto de estallar. El resto de personajes no están a la altura, la Alleniana Vicky casi lo consigue gracias a el magnetismo de la bella Rebeca Hall, pero su destino y acciones se adivinan demasiado pronto. Scarlett se limita a aparecer (su personaje no da para más) y Bardem hace virguerias con un personaje que da la sensación de que podría haber dado para mucho más. Los secundarios, demasiado secundarios como para destacar.



Lo que transmite el film es desaprovechamiento, de lugar, personajes y actores. Todo necesita una vuelta más para llenar el hueco que las expectativas de cada película de Allen provoca. Más pasión e intensidad en las relaciones entre personajes (la inspiración que provoca Maria Elena en Cristina, que se convierte en una relación), más personalidad........más. No se trata de la sencillez de la película, Scoop es una de las consideradas obras menores, pero la esencia está ahí, es una película de Woody Allen del principio hasta el final, y yo la disfrute.





Definitivamente no se hacia que lado inclinar la balanza. Si bien es cierto que me esperaba muchísimo más de esta película, no puedo evitar cogerle cariño por ver en la pantalla las calles del casco antiguo de Avilés, el precioso jardin Francés en el que Vicky pierde la cabeza, el Faro de San Juan, el caserío de Tiñana, la escena de San Julian de los Prados (la primera vez que vi a Scarlett) o el picnic en el Naranco. Además, me llevo un bonito descubrimiento musical, Giulia y los Tellarini, autores de la pegadiza canción "Barcelona" que suena a lo largo del film. Me quedo con las ganas de verla en V.O. para captar por completo el significado de algunas situaciones, pero otra vez será.......Barcelona, te estas equivocando. Toma nota Woody.

El pecado

Cuando las luces se apagan somos otra persona. Nadie nos mira, nadie nos juzga. Cuando las luces se apagan, curiosamente, todo se ve más claro. Y en ese preciso momento, cuando nos damos cuenta de que todo está a nuestro alcance, nuestro lado oscuro se dispone a hacer lo que más le gusta. Pecar


Lujuria



Soberbia



Gula


Avaricia



Pereza



Ira



Y por último, la envidia. En este caso me he de poner en la piel del mismisimo John Doe y reservar este pecado para mí mismo, por que no puedo evitar un terrible deseo de verme en la siguiente situación. A falta de una, no dos, si no tres bellezones para uno solo. De la película os hablaré en breve: