jueves, 16 de abril de 2009

El precio de un instante


¿Cuanto pagarías por poder vivir ese momento que tantas veces has visto en una fotografía, o un lienzo? Incalculable, por imposible. Inexistente un instante antes, y muerto un instante después, pero vivo para siempre en una retina artificial.


¿Cuanto pagaría por estar en el lugar de la imagen, en ese mismo instante? De nuevo incalculable, por imposible. Sin embargo, el recuerdo, la imagen, si tiene precio, y con varios ceros. Esta bonita fotografía tomada por Cecil Beaton ha sido descubierta recientemente y puesta a la venta por la galería Londinense Chris Beetles al "módico" precio de 1400 dolares. También se puede adquirir una reproducción en una edición numerada limitada a 50 unidades, a un precio de alrededor de 500 dolares.


¿Cuanto hubiera dado por tenerla delante de mis ojos? Me contentaré con ver desde aquí la imagen y esperar a que aparezca en cualquier tienda una reproducción de esta u otra de las miles de fotos suyas a un precio razonable. En cuanto a tenerla delante, a día de hoy y mientras la crisis lo permita, soñar es gratis.



Fuente: Foro Audrey Hepburn - L'Ange des Enfants
Galería: Chris Beetles

martes, 18 de noviembre de 2008

Chinese Democracy


Imparable, inagotable, impresionante. Así luce Kate Moss en la edición de Diciembre de Vogue China, mostrando unos vestidos de Balmani que le sientan como un guante, como hechos por y para ella. De nuevo no hay fronteras ni barreras, lo que es allí es aquí, y viceversa. Es el efecto mariposa, una de ellas aletea en Beijing, y en Nueva York se produce un huracán. El mundo se "Mossifica".


















No ha visto la luz el truco que haga que alguien tenga "ese algo más" delante de una cámara. Mientras el photoshop tenga vedado el coto de la actitud, la expresión y la "magia" personal, quedará espacio para la autenticidad. Ojalá jamás llegue ese día. Mientras tanto, disfrutemos.






Y de postre, este momento "paparazzo" en el que cacé el póster de la campaña publicitaria del perfume de su mismo nombre mientras iba en el bus, con la cámara del móvil, ¡y en marcha!





Vía: heroinemoss

domingo, 26 de octubre de 2008

Vanessa Paradis: La femme fatale de Vogue Paris


Rojo pasión para unos ojos que hipnotizan. Rojo pasión para una sonrisa especial. Rojo pasión para una voz con el carisma de la misma Torre Eiffel. La cantante, la modelo, la actriz, la mujer. El icono. Rojo pasión para Vanessa.


Vanessa Paradis presta su enigmática belleza para el Vogue Francés del mes de Noviembre de la mano de los fotógrafos Met & Marcus, que ya realizaron recientemente otra magnifica portada para Interview con Kate Moss. De esta manera, Vanessa es la protagonista del reportaje editorial que la revista parisina realiza sobre las "femme fatales" de nuestro tiempo. Mujeres con personalidad, con fuerza, con ese "algo" que las palabras no pueden explicar y que una imagen sólo nos deja adivinar.

lunes, 13 de octubre de 2008

Sweet Child O'Mine



Sí, lo se. El temazo Sweet Child O'Mine nació fruto de un poema que Axl Rose escribió para su novia en aquellos tiempos, Erin Everly, pero la mujer que siempre estará en la mente de todos los Gunners no es otra que Stephanie Seymour. Cada vez que suena el limpio punteo de Don't Cry o el melancólico piano de November Rain se me viene a la cabeza esa mujer de amplia melena y enormes ojos que entre una humareda eclipsaba a cualquier rock star que se le acercase y atraía a la fatalidad enfundada en uno de los vestidos de novia más provocativos que servidor ha visto.





Era la época de la estrellas de rock, frontmans despóticos, sexo, drogas, rock & roll, guitarras añejas, casetes del colega y cintas repletas de videoclips. El rock era rock y las modelos eran modelos, por que era la época de las tops. Mujeres de ensueño que parecían pisar más fuerte y más lejos que ninguna, más allá de cualquier pasarela y portada que protagonizasen. Autenticas estrellas.


Vuelve Stephanie Seymour. Vuelven las top. Vuelve el rock & roll.

Vía: Trendencias

Imágenes: Style Frizz, Stephanie Symour para el "Icon Issue" 2008 de Harper's Bazaar

jueves, 28 de agosto de 2008

Lo autentico


Lo autentico escasea, por eso es autentico. Nada de perchas sin alma. Nada de sonrisas de catalogo y carisma prefabricado. Nada de doble moral e hipocresía. Nada de ídolos de quita y pon y estrellas fugaces. Una mujer y su cuerpo. Blanco y negro, rubio platino, cuero y guantes de encaje. Kate Moss. Autentica.

Fue muy extraño cuando estaba haciendo aquellos anuncios de Calvin Klein y la gente escribía con spray cosas como "alimentame". Pero aparte de eso, soy inmune.
Tu ves esos retratos de Avedon y Penn y son simplemente muy iconicos, pero no siempre puedes decir si es el fotógrafo o la modelo. Cuando el retrato es bueno, probablemente son ambos.




Cuando era una niña era muy tímida. No dije nada hasta que tenía unos trece años y empece a rebelarme. Comencé a tirar puertas abajo gritando ¡Me voy!.



Interview magazine

Vía : Yeeeah!

miércoles, 20 de agosto de 2008

Kate Moss, felina para Interview

Rojo pasión. Mirada felina. Sensualidad salvaje. Kate Moss


Al igual que ocurre con las películas, que lanzan teaser posters, posters, teaser trailers y trailers para captar nuestra atención y abrir nuestras carteras, las revistas están iniciando una tendencia que consiste en mostrar la portada del numero siguiente con varias semanas de antelación. El turno esta vez es para la revista Interview, para la cual los fotógrafos Met & Marcus han retratado a Kate Moss a lo gata salvaje, y en estos tiempos de reinado del murciélago, bien podría pasar por la futura catwoman.


Un trabajo absolutamente brillante. La misteriosa mascara, casi veneciana, la mirada inconfundible de Kate, arrebatadora, el suave degradado del rojo, el titulo en blanco resaltando sin machacar la imagen, incluso el atrevido subtitulo (It's New, Pussycat!), todo es perfecto. Es de esas portadas que desearía tener en grande, enmarcada y colgada en mi habitación.


Fuente: Trendencias

viernes, 20 de junio de 2008

Kate Moss. London Calling


God save the Queen!

Kate. Siempre Kate. La Moss, o como prefiráis llamarla, pero ella, siempre ella. Mirada felina y sonrisa traviesa que marcan el ritmo de la moda con la precisión de un metrónomo, al son de la música que ella quiere tocar. Una mujer decidida enfundada en pantalones de pitillo, chaleco, sombrero o lo que quiera que se quiera poner, con paso firme que suena al London Calling de los Class, a las telecaster de Franz Ferdinand y, como no, al Belle et la Bete de los Babyshambles.

Kate es un icono, una musa para tantos y tantos, y me es realmente difícil el explicar por qué, a pesar de estar absolutamente convencido de ello y de encontrarme bajo el embrujo de la Moss. Es tan complicado como clasificarla dentro de un arquetipo de modelo. Ella no pertenece a las grandes divas, las míticas tops que deslumbraron en los 90 formando un grupo selecto de elegidas con mucho glamour y poca naturalidad, no es tan clasicamente bella, ni tan alta ni tan exuberante, no lo necesita. No es la modelo androgina de hoy en día, no es la extremista y excesiva Agyness Dean, ni mucho menos una de las miles de modelos impersonales y vacías que pueblan las pasarelas, es como el misterios cuadro de pequeño tamaño que no puedes dejar de mirar, ignorando las inmensas y perfectas obras de arte que le rodean. No intentes etiquetarla, no podrás, por que ella ordena y manda, por que ella no va a la moda, ella ES la moda, con mayúsculas. Ella es el viento, el resto, simples veletas.




Kate by night

Su atractivo va más allá de sus bellos ojos. Tal vez sea esa exultante rebeldía que irradia en cada aparición, ese caos que parece tocar a todo lo que le rodea, pero sin llegar a mancharle demasiado, o tal vez sea esa aplastante personalidad que parece decir a gritos ¡soy la Moss, miradme!, y que consigue que la suya sea una carrera de acción y reacción, si la golpean, ella se levanta con la misma fuerza, si no con más. Es todo ese conjunto de detalles que la hace tan diferente, esa extraña cualidad que consigue que más allá de tropiezos y escándalos todos la adoren y la mimen, como al genio que se le pasa por encima su toque de extravagancia por que sólo él puede hacer lo que hace.

Kate es "la modelo", el mayor y mejor exponente de lo que ello significa y abarca, por que ella no trabaja de modelo, ella lo es, de los pies a la cabeza y desde que se levanta hasta que se acuesta. Cuando hace una anuncio, cuando hace un posado o cuando sale a la calle ella es el escaparate. Un escaparate no solo de ropa, si no de actitud, de forma de ser y de vivir, ni buena ni mala, pero suya. Es un anuncio permanente, una marca se podría decir, cuya influencia dentro del gremio solo se puede comparar a lo que significa coca cola en el suyo. ¿Es todo producto de su innato encanto y su gusto visionario o, como en cualquier empresa que se precie, existen manos consejeras que le dicen que hacer, decir y ponerse en cada ocasión? Yo personalmente no puedo pensar que una personalidad tan fuerte sea controlada de esa manera, claro que le dicen que se tiene que poner para un photoshoot de una marca, pero el día a día es otro cantar. A decir verdad, me da igual, por que cualquiera puede hacer algo así y sólo es ella la que triunfa, y eso quiere decir algo. El "aura" no se crea en un despacho de marketing, se tiene o no se tiene.




Kate Moss para "Agent Provocateur"

Sólo es ella la que, portada tras portada, tiene el mágico poder de convertir cualquier cosa en un objeto de deseo para las masas consumistas, deseosas de parecerse un poco más a la rebelde e incombustible Moss. Y parece que siempre será así, pasaran modas y tendencias, vendrán y se irán las incontables "nueva Claudia" y "nueva Naomi", las "it girl" del momento y las voluptuosas tops, pero, hasta que ella decida, será la Moss la que ocupe las portadas y diga cuando empieza y acaba "el momento de....". La inglesa más famosa que la mismísima reina, el coqueto mini classic de las modelos, una mujer a la que, te guste o no, no le podrás negar jamás, en un mundo tan competitivo y voraz, el innegable merito de destacar. Yo simplemente diré: God save the Queen!