jueves, 9 de julio de 2009

Cine de Verano: El Comisario Maigret


En estas noches calurosas de verano (vale, es cierto, aquí en Asturias aún no hemos olido el verano de verdad) parece que sientan mejor los refrescantes blancos y negros que los más calurosos colores, así que un día de estos me puse buscar titulos con algunos años encima. Encontré un par de discos de los que regalaban hace tiempo con la revista Fotogramas, que incluían dos películas cada uno. Entre ellas estaba "El Comisario Maigret" (Magriet Tiend un Piège, 1958).


La historia que se nos cuenta es bastante simple: Un asesino misterioso se dedica a asesinar a jovencitas, todas ellas de similares características, aprovechando la oscuridad de las calles Parisinas. Los sucesos tienen atemorizado al pueblo, pero, efectivamente, aquí es donde entra nuestro amigo Maigret. Este personaje, creado por George Simenon en los años 30 e interpretado por Jean Gabin, es el clásico detective veterano, mezcla de astucia, veteranía y buen humor negro, cansado de luchar contra la estupidez humana, pero férreo gracias a su sentido del deber, como un padre que endereza el camino de sus hijos. Un personaje realista y humano, ni tan rudo y chulesco como Bogart, ni tan milagrosamente perspicaz como el Poirot de Agatha Christie o el mismísimo Holmes.


Pipa, sombrero y gabardina. Todo lo que un detective necesita para demostrarte, sin abrir la boca, que es más astuto que tú.

A pesar de que la investigación peca de cierta lentitud, la película resulta cuanto menos agradable. Tal vez sea que uno gusta de apreciar esa cierta lentitud, para apartarse un poco de las montañas rusas que vemos últimamente. Por ello, se pueden rescatar momento realmente buenos, como la ocasión en la que el asesino es perseguido a través de varias calles tras haber atacado a una de las agentes-cebo (ya pueden pagar bien por ello) que Maigret le suelta a su oponente, haciéndonos sentir como cualquier vecino que asomase la cabeza en una de esas "tranquilas" callejuelas. El propio hecho de lanzar cebos humanos al asesino nos muestra a las claras la personalidad de Maigret, para el existen las reglas y sus reglas, y no dudará en apartarse de camino politicamente correcto para alcanzar su objetivo.


Una vez se empieza a cerrar el cerco, la película se adentra en su segunda parte, en la que Maigret realiza la clásica investigación de preguntas de viejo sabueso a los sospechosos principales, que ya puede contar con los dedos de la mano. Este tramo de la película, en la que como en cualquier investigación que se precie se juega un poco al despiste, resulta más entretenida que la anterior, pues parece que todo avanza a un mejor ritmo.



¿Será el bromista carnicero el responsable de los asesinatos? Sólo Maigret dará con la respuesta.....

En el trabajo actoral destaca, y por varias cabezas, Jean Gabin, encajando a la perfección en la gabardina de Maigret. Dentro del ramillete de sospechosos tenemos, entre otros, a Annie Girardot como Yvonne Maurin, aportando el toque de belleza de la época e interpretando a un personaje que crece segun avanza la pelicula, Jean Desailly como el marido de Yvonne, en un personaje que peca en algunos momentos de simple y previsible pero que está muy bien interpretado, más la posesiva madre de este ultimo (Lucienne Bogaert), y el carnicero del barrio, al que rápidamente la policía le echa el ojo encima. Fuera de toda sospecha, destacaría al personaje del inspector Lagrume (Olivier Hussenot), un hombre demasiado apegado a los manuales de investigación y que es el blanco perfecto de los chascarrilos de Maigret.


Jean Delannoy dirige está adaptación, realizando una cinta tachada en su momento de demasiado "académica", pero que nos ofrece una estupenda ambientación de las calles Parisinas , un gran personaje como Maigret y un final que es sin duda el punto álgido de la cinta, a la que tan sólo se le podría achacar la lentitud de algunos pasajes. Es, como ya he dicho, perfecta para disfrutar en estas noches calurosas y lanzarse, sin demasiadas pretensiones, al siempre disfrutable mundo del cine de sabuesos.

domingo, 10 de mayo de 2009

Fanboys, una forma de vida.


"Nunca les comentes los fallos": Regla número uno ante un fanboy.


Todo acontecimiento tiene un por qué, toda reacción viene precedida de una reacción, toda saga tiene un principio......y todo post tiene una razón de ser. No ha sido casualidad que os mostrara el lazo friki que me une con Megan Fox, ni el que yo me comprase esa camiseta. Todo ocurrió por que tenía que ver la película Fanboys y transmitiros mis sensaciones. En efecto amigos, son los designios de la Fuerza. Como dice un viejo amigo, "La Fuerza es lo que le da al Jedi su poder. Es un campo de energía creado por todas las cosas vivientes. Nos rodea, penetra en nosotros y mantiene unida la galaxia".


Fanboys nos cuenta la historia, ocurrida hace no mucho tiempo y en una galaxia cercana, de un grupo de colegas que deciden asaltar el rancho Skywalker para hacerse con una copia de "La amenaza fantasma" antes de su estreno. Esta autentica locura, imposible de explicar para alguien que no sea fan de Star Wars, tiene una razón de peso que va más allá de la propia película.





Una pequeña muestra de que hablo con conocimiento de causa.


El grupo de rebeldes en cuestión está compuesto por: Windows, el prototipo de friki que te puedes imaginar en estos momentos. Hutch, un obseso de Star Wars y el grupo Rush que, por un incidente con un sable laser, posee un solo testículo. Eric, el único de ellos que ha intentado seguir adelante y madurar para llevar el negocio de su padre. Zoe, una bella chica que, según su propios colegas, no es una chica de verdad, o al menos no es como las demás chicas, ya que a ella le gusta Star Wars, y Linus, cuyo cáncer terminal les espolea para ir a robar la película lo antes posible.



El hecho de que Linus este enfermo fue en un principio removido de la película por Harvey Weinstein, pero la presión de los seguidores, que crearon una plataforma llamada "Stop Darth Weinstein Campaign", consiguió que la película siguiese como estaba. La enfermedad de Linus no empaña ni ensombrece el carácter totalmente humorístico de la película, si no que le da una razón de ser a toda la alocada trama.




Kristen Bell con el traje de esclava de la Princesa Leia, el sueño oscuro de todo Jedi.


Es indudable que para disfrutar de la película totalmente se deben haber visto las películas de lucas, pues las referencias son innumerables y en ocasiones, desternillantes. Las veces en las que Hutch intenta usar el truco de control mental, las peleas contra los trekkies (Esto merece capitulo aparte, yo personalmente nunca he visto una película entera de Star Trek, supongo que si te gusta una no te puede gustar otra.......otro más de los misterios de la Fuerza) en las que se defiende el honor de Han Solo, las discusiones entre los protagonistas acerca de Luke y Leia, la furgoneta de Hutch, que en sí misma es un cumulo de guiños, desde la decoración hasta el nombre (Slave II, siendo el Slave I la nave del cazarrecompensas Boba Fett, heredada de su padre), el momentazo del compactador de basuras, los tatuajes del "chulo".......y así seguiría paginas y paginas nombrando cada guiño, pero no os quiero desvelar todo.



Fanboys: ¿Se nace o se hace?


A parte de esas curiosidades no podían faltar los cameos. Veremos aparecer a Kevin Smith, Carrie Fisher, Billy Dee Williams, William Shatner, Ray Park (con movimiento estilo Darth Maul, marca de la casa, incluido), los guardias de THX 1138 custodiando el rancho de Lucas, incluso una aparición a manos de Ethan Suplee de Harry Knowles. Todo un desfile que deleitará a los habitantes de galaxias lejanas, levantando una cinta que a los no familiarizados con el tema les podrá parecer un poco falta de chispa, debido a que algunas situaciones ya han sido vistas en películas del mismo corte y la gran mayoría de situaciones pierden su gracia.




Tengo un mal presentimiento.


El grupo protagonista cumple el trabajo correctamente, realmente cómicos Windows (Jay Baruchel) y Hutch (Dan Fogler)(aún me estoy riendo con las peleas con los trekies y el momento de entrar en el hiperespacio) y convincentes el resto como "fanboys",(Sam Huntington, Cris Marquette y Kristen Bell) tal vez los menos estereotipados pero con los que cualquiera se puede identificar (si amigos, yo me sabía las preguntas que les hacían como pruebas XD). Un grupo de obsesos de una saga de películas que en el fondo saben que dichas películas no son lo más importante, si no los buenos momento que le han hecho compartir. En esencia eso es el cine, ¿verdad?


En definitiva, no una obra maestra esta película ser, ni serlo pretende, pero gran rato pasar me ha hecho y sonoras carcajadas arrancado me ha. Nada más que deciros tengo, salvo que el miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, y el odio, al sufrimiento. No olvidéis mis enseñanzas, mis jóvenes Padawans, y atentos estad a la frase final de la película, pues de que pensar da.

martes, 14 de abril de 2009

Corredor de fondo (Run Fatboy, Run)


Si hay un esquema de historia que se ha repetido incontables veces en la historia del cine es la del típico perdedor nato que debe superarse a si mismo para conquistar al amor de su vida ganando al típico ganador nato. Suelen ser guiones que caben en una servilleta y con finales que se ven desde la taquilla, por lo que todo queda en manos del toque que le de cada cual. En este caso, el "cual", o mejor dicho, los "cuales", son David Schwimmer, alias Ross (o Rossatron), un actor venido a director del que jamas hubiera pensado que se atrevería con la comedia, a pesar de que se lanzo a la fama en una de ellas, pero es que siempre le he visto cara de "dramón, y por otro lado Simon Pegg, humor ingles de los pies a la cabeza y cara de chiste de esas que te hacen reir con sólo mirarle.


Todo arranca con Dennis a punto de casarse con la bella Libby (una radiante Thandie Newton). Todo esta listo, pero Dennis, presa del pánico, escapa corriendo en el ultimo instante, marcando el inicio de su camino de perdedor y pringado. El tiempo pasa, y, como no, Dennis, un desastroso guardia jurado de una tienda de lencería, no es capaz de olvidar a su amada, y aprovecha cada oportunidad para intentar retomar su relación, que se ha reducido a las visitas para recoger a su hijo.



Siguiendo con el esquema, aparece la figura del repelente hombre perfecto, encarnado por Hank Azaria, un tiburón de los negocios de la City Londinense, que, para redondear, es un superhombre capaz de correr una maratón benéfico. Visto esto, Dennis, que la única vez que corrió en su vida fue para escapar del altar, decide participar para demostrar su valía a Libby. Así, forma un hilarante grupo de entrenamiento con su esperpentico casero y su "casi" cuñado, metiéndose en situaciones no menos esperpenticas para poder llegar a tal maratón.


Simon Pegg y sus ayudantes se convierten en el eje total de la película, sacándonos unas cuantas carcajadas (tremenda la primera vez que sale a correr, igual que cada vez que salgo a correr) entre las imágenes de postal de Londres, los clásicos musicales de la ciudad y los innumerables anuncios de Nike (hay que sacar los cuartos de algún sitio), haciendo que una historia, que podría caer en el pastelismo, entretenga y deje a uno con una sonrisa en la boca.


La cara que se te pone cinco segundos antes de tener flato.

No es una película exagerada en ningún sentido, ni es la que mas gags contienen por minuto, pero tal vez es esa mezcla de historia sencilla y humor directo, sin caer en la tontería, lo que le da su punto. Y, por que no decirlo, por que nos recuerda que la felicidad no sólo se encuentra en las oficinas de la City, si no en cualquier barrio, en cualquier casa, en uno mismo.


Es Golightly: Simon Pegg, su pinta de pringado, y su séquito de pirados.

No es Golightly: ¿Si no me esperaba nada del otro mundo, por que le voy a tener que poner nada malo?

viernes, 27 de febrero de 2009

The Reader, dilemas de un romance de verano.


Tendríamos que juntar muchos dedos de muchas manos para llegar al número de películas que han tratado el tema del holocausto, lo que ha provocado que muchas de ellas se hallan quedado en el olvido por el simple hecho de la repetición y la poca innovación a la hora de abordar este terrible periodo. The Reader, sin embargo, es un claro ejemplo de todo lo contrario, acercándose al tema de una forma, al menos, original. Prueba de ello es que antes de ver la película no tenía ni idea de que el holocausto iba a ser ni siquiera nombrado.


La película comienza en la Alemania de 1958, aún sacudiéndose de los horrores de la guerra. Michael (David Kross), un joven que vuelve a casa en tranvía desde el colegio, se baja visiblemente enfermo y es atendido y ayudado por una de las revisoras, Hannah (Kate Winslet). Entre ellos, a pesar de que ella le dobla en edad, no tarda en surgir un romance muy pasional, que en la película se ve reflejado en numerosas escenas de sexo y en detalles como el que, tras un tiempo juntos, ni siquiera conocían sus nombres.



Durante su relación, a Hannah le encanta que Michael le lea los libros que le hacen leer en el colegio, y siempre le obliga a ello antes de acostarse, por lo que Michael lo hace gustosamente. Esto ayudara a fortalecer su relación
, creando un vinculo que supera las dificultades provocadas por la diferencia de edad, la inexperiencia de Michael y la frialdad con la que Hannah maneja en ocasiones dicha relación, pues en el fondo sabe que terminará por ser algo pasajero. De este peculiar modo su idílico verano avanza entre fragmentos "La Odisea" de Homero y "La dama del perrito", hasta que un día Michael encuentra vacía la casa de Hannah, que se ha ido sin dar ninguna explicación.


El tiempo pasa, y Michael es un aplicado estudiante de derecho que, a modo de practicas, acude junto a varios compañero a los juicios por los crímenes cometidos durante el tercer Reich. Lo que no esperaba, bajo ningún concepto, era ver a su amada Hannah en el banquillo de los acusados. A partir de este punto se plantea un conflicto en Michael, que debe afrontar las atrocidades que ha hecho un ser querido, de manera que sus actos se ven desde un prisma diferente. Se puede ver claramente que es una película que hace pensar, ¿como reaccionaríamos nosotros si nos enterásemos de que un ser muy querido ha cometido un acto terrible? Aparte de este dilema, otro de los aspectos de las posguerra que se muestran es el hecho de que los jóvenes que aún eran demasiado niños para darse cuenta de lo que ocurría en la Alemania nazi, comienzan a pensar por si mismos y a sentir una gran repulsa hacia lo que sus antecesores hicieron de forma activa, o permitieron hacer, impasibles ante el horror y tan culpables ante sus ojos los unos como los otros.


Durante el juicio, Michael descubrirá un secreto del pasado de Hannah que explicará su comportamiento pasado y presente, y que marcará su relación en un futuro, en el que Michael es interpretado por Ralph Fiennes y Kate Winslet se ve magníficamente caracterizada como una mujer cercana a los 70 años. Aprovecho para decir que el trabajo actoral es uno de los principales valores de la película. Como ya ha dictado la Academia, Kate Winslet da vida a una Hannah arrebatadora, sensual y atrayente en su juventud, y más emotiva en su juventud, sabiendo darle en el momento oportuno los toques necesarios de fuerza o ternura. A Fiennes ya le conocemos (Si no habéis visto La lista de Schindler, no se a que esperáis) y cumple perfectamente con su papel de hombre perseguido por su amor a Hannah. El resto, a la altura de las circunstancias; David Korrs se presenta con un prometedor futuro y Lena Olin, en breves apariciones, da muestras de su clase y elegancia delante de la cámara, lástima que se prodigue tan poco.



No ha ganado la estatuilla a mejor película, pero su nominación deja clara la valía. de esta estupenda historia sobre el amor incondicional y sobre lo lejos que podemos ser capaces de llegar para no sufrir vergüenza, y no puedo decir más, aunque lo desearía, pero teneís que verla y descubrirlo por vosotros mismos.. Un gran trabajo de Stephen Daldry, cuyas, en ocasiones, reiterativas escenas no estropean el conjunto final, y de el guionista David Heare, adaptando la aclamada novela de Bernhard Schlink (no puedo hablar de fidelidad, pues no la he leído). Dicha novela, que espero leer, es incluso estudiada en colegios para comprender lo ocurrido durante la Segunda Guerra Mundial.

jueves, 19 de febrero de 2009

Valkiria. Cruise vs Hitler


Reconozco que desde que leí la primera noticia sobre esta película he esperado fervientemente el momento de verla, pues reunía un montón de alicientes que la convertían en un autentico caramelo para cualquier cinéfilo. En primer lugar, la trama, que si bien es de sobra conocida por tratarse de un suceso real que ademas ha sido llevado a la pantalla numerosas veces, es uno de los episodios mas interesantes de la segunda guerra mundial, y eso es mucho decir. En segundo lugar, el director, que solamente por Sospechos habituales ya se merece llamar la atención, y en tercer lugar, el plantel, encabezado por un Tom Cruise que cuando todo está en su sitio puede llegar a bordarlo, seguido por una serie de nombres que hablan por sí solos, a saber: Kenneth Branagh, Tom Wilkinson, Bill Nighy, Terence Stamp, etc.....Ahora, vista la película, también reconozco que la mayor pega que le puedo poner es la única que no esperaba ponerle en el momento en el que leí aquella noticia: Ambición.


Stauffenberg y el archifamoso maletín.


Antes de explicar todo esto, hagamos un poco de historia y viajemos a los tiempos del terrible tercer Reich. Resumiendo bastante el asunto, se puede decir que los continuos fracasos del ejercito Alemán, la perdida de posiciones estratégicas y fuentes de suministro, las ingentes perdidas de hombres y las atrocidades a escala nunca vista que el brazo más duro del Reich llevaba a cabo en los infames campos de concentración, propiciaron que varios oficiales Alemanes crearan un grupo conspiratorio para eliminar a Hitler, cuyo lado diplomático estaba encabezado por hombres como el burgomaestre de Leipzig, Carlg Goerdeler y el ex embajador de Roma Ulrich Von Hassel, mientras que en el aoartado militar estaban el Coronel Von Tresckow y los Generales Oster, Olbricht y Beck, a los que más tarde se les unirian importantes nombres como el General Rommel y, el hombre más determinante en esta historia, el Coronel Claus Von Stauffenberg. La idea principal era, visto el negativo devenir de la guerra, crear un clima propicio de negociación con el bando aliado. Hitler ya no sólo era el enemigo del resto del mundo, era el principal enemigo de Alemania. Sólo quedaba una solución, matar al Fuhrer. El resto, es historia.


La caracterización de los personajes es realmente buena.


La película comienza con Stauffenberg destacado en el Norte de África, en 1943, bajo las ordenes del General Rommel, en el momento en el que sufre las heridas que le retirarían del campo de batalla para dejarle unido a su característico parche. Esta es tal vez la escena más espectacular de la película, que hace pensar que estamos ante una gran superproducción, sin embargo gran parte del film se desarrollará en interiores, lo que le resta parte de esa espectacularidad. Esa es la sensación que marca la cinta, ya que a pesar de que todo este recreado con gran mimo (la escena en la que están reunidos Hitler, Goering y Goebbels es una prueba de ello) todo deja un ligero aire a telefilm. La película esta realizada con mucha corrección, es decir, en ningún momento ha habido nada que no me gustase, y tiene detalles de agradecer en la fidelidad, como el hecho de que Remmer hable con Hitler por teléfono cuando va a detener a Goebbles, la excusa de que se tiene que cambiar de ropa que utiliza Stauffenberg para quedarse a solas con la bomba, sus ultimas palabras (¡Larga vida a la sagrada Alemania!) e incluso el orden de los fusilamientos, pero creo que para volver a contar esta historia tan recientemente contada, el esfuerzo y la ambición por superarse debería haber sido mayor.


A la izquierda, Stauffenberg. En el centro, el objetivo.


Sin duda lo mejor del film son las actuaciónes, y repasando los nombres era algo de lo que no había duda. Cruise realiza a mi modo de ver un buen papel, en ocasiónes un poco frio y distante, pero con el empaque y la personalidad suficientes (evidentemente no conozco en persona a Stauffenberg, así que poco puedo comparar), ya que los relatos hablan de Stauffenberg como un hombre con una gran presencia y personalidad. Tom Wilkinson está realmente bien, como de costumbre, y el resto cumplen sobradamente, aunque sus papeles se queden un poco pequeños, como en los casos de Kenneth Brannagh o Bernard Hill, por lo que lo suyo son más bien cameos. Lo único que me resulto chocante fue que el General Ollbricht parecia vivir en otro planeta y tenia pinta de cualquier cosa menos de General.


El resultado de la bomba.


En resumen, me fui de la sala contento, por que para mi, un gran aficionado a todo lo relacionado con la guerra de las guerras, siempre es un gusto ver todos estos episodios históricos recreados en la pantalla grande con el suficiente esmero, viajando por lugares tan emblemáticos como la Guarida del Lobo o Bertesgaden, ver a Stauffenberg colocar la bomba bajo la gran mesa de mapas y seguir con tensión, a pesar de conocer el desenlace (muy fielmente representado), las alocadas horas que siguieron al atentado. Lástima de que todo el esfuerzo no hubiese dado para llegar un pequeño paso más adelante, y es que todos los sonados retrasos hacían presagiar que había algo que no estaba en su sitio y que la obra maestra que esperábamos no había alcanzado tal maestría.


Stauffenberg ha alcanzado la categoría de heroe nacional. En la imágen, la plaza de la ejecución en la Bendlerstrasse, hoy llamada Stauffenbergstrasse. Al fondo puede verse un ramo de flores en recuerdo de los fusilados. (via executedtoday)


Como curiosidad, os comento que me ha pillado en plena fierbre guerrera, pues hace muy poco acabo de ver la serie Hermanos de Sangre, que es una maravilla. No se si es ese punto de incredulidad que envuelve a la segunda guerra mundial lo que la hace atractiva para el espectador, ya que es alucinante pensar que hace cuatro dias se exterminaban millones de personas de la forma más cruel y los traidores al Fuhrer eran ahorcados lentamente con cuerdas de piano. Ni el mejor de los guionistas lo hubiese imaginado.

PD: Si hay alguien que sabe de estos temas es el Major Reisman, así que amigo, si he metido la pata en algún sitio, házmelo saber ;-)


Webs de interes:

Valkyrie Plot

Holocaust Searh Project

Información en Wikipedia

Topografía de la memoria



miércoles, 14 de enero de 2009

¿De donde vienen los iconos?



¿De dónde vienen los iconos? ¿Aparecen repentinamente, o duermen esperando a ser lanzados al mundo?, pues su fuerza es tal que parece mentira que no existiesen un minuto antes de nacer en la mente de sus creadores.




Acordes aparentemente sencillos, pero que sólo los genios hacen sonar debidamente. Suerte que estos genios existen. Suerte que existen Capote, Givenchy y Audrey para hacer soñar a Holly Golightly volando entre las joyas de Tiffany's y dejarnos una imagen imborrable, existen Tarantino y Uma para hacer bailar a Mia Wallace, existen Charles Vidor y Rita Hayworth para mostrarnos como una mujer debe quitarse un guante.........y existe Clint Estwood para pintar del rojo más intenso los labios de Angelina Jolie.


Una historia intensa, que nos lleva por un carrusel de emociones igualmente intensa. Y es una historia dura, tan dura como la determinación de una madre que, buscando a su hijo, bajo ninguna circunstancia pierde las cualidades que la hacen ser quien es. Siempre perseverante, siempre encantadora y siempre elegante. Una elegancia que no se tapa ni con un mar de lagrimas ni con feas batas de manicomio.


Cada mirada de desesperación, cada derrumbe y posterior resurgir, cada brillo de esperanza en esos bellos ojos son las herramientas con las que Angelina recrea un personaje capaz de llenar completamente la pantalla, y decir eso en un film del Señor Eastwood, es mucho decir, teniendo en cuenta el derroche de calidad que se destila en cada minuto de metraje.




O mucho me equivoco, o Christine Collins y sus rojos labios pasarán al selecto grupo de las imágenes iconicas del séptimo arte.

jueves, 23 de octubre de 2008

Donnie Brasco. Un tipo listo.


Estas sentado en la barra de un bar, con aire indiferente, tal y como te sientas allí a menudo. Pero estás esperando a alguien, y ese alguien irá derecho a ti, aunque aún ni siquiera lo sepa. Has sabido moverte, de eso no hay duda. Has tenido paciencia, has actuado bien y has sido valiente. Los resultados no pueden tardar en llegar.



Se abre la puerta. Evidentemente, ni siquiera miras quien ha entrado, ya lo sabes. Oyes fragmentos de una conversación en voz baja, y a los pocos instantes un tipo, el tipo, está hablando contigo. Lo que viene a continuación te lo sabes de memoria. Te haces el desinteresado, escuchas su discurso, y más tarde te vuelves a interesar. Luego te vas con el, a hacerle un favor, a ayudarle, a trabajar para él, a ser "su amigo". Ya habrá tiempo de ser amigo de "ellos", de ser un tipo listo........Estás dentro.



Así comienza Donnie Brasco (Mike Newell, 1997). Un film que, basado en hechos reales, nos narra la difícil operación de infiltración que el agente Joey Pistone (Johnny Depp) lleva a cabo en una familia de la mafia italiana viviendo como su alter ego, Donnie Brasco, un pasante de joyas que consigue su oportunidad a través de Lefty Ruggiero (Pacino). Es, aparentemente, una historia muchas veces contada, pero resulta novedosa en cuanto a que la mafia que vemos no parece poseer la grandiosidad de las familias vistas en películas del genero como El Padrino, si no que es una mafia en decadencia, repleta de seres que, como Lefty, se juegan el pellejo y en 30 años no son capaces de subir ni un misero peldaño.



Esta empatía que se llega a provocar en el espectador es uno de los grandes aciertos del film, que crece a medida que se forja una amistad (para Lefty acaba siendo como un hijo) entre Lefty y un Pistone al que el trabajo le empieza a absorber hasta el punto de sentirse "uno de ellos". Fantástica en este sentido es la escena en la que Pistone les explica a sus compañeros del FBI que es lo que significa en la jerga mafiosa la palabra "olvídalo", en la que por las expresiones de incomprensión de sus compañeros, podemos percibir que el que habla no es Pistone, si no Brasco.



Todo ello resulta creíble gracias a las magnificas interpretaciones de un gran elenco. Pacino aprovecha hasta el último resquicio a su personaje y nos regala una de sus más grandes interpretaciones, moviéndose en su terreno y haciendo palpable la frustración que siente por que no ha llegado a ser grande, por más que lo ha intentado, mientras las oportunidades pasan y pasan. Deep, un actor al que considero el mejor actor de los últimos tiempos, y uno de los grandes de este arte, está a la altura en cada escena que comparte con Pacino, espoleado seguramente por la altura de su compañero. ¿Y los secundarios? Pues una "familia" de lujo, con, entre otros, un Michael Madsen que ha nacido para hacer de mafioso, ¡me parecía estar viendo al gran Vic Vega!.



Una película no sólo de mafiosos, si no de amistad y lealtad, de miedos e ilusiones frustradas. "¿Cómo va a ser Donnie?" dice el propio Lefty cuando comienzan las sospechas. Jamás dudar de "su chico", aunque su cuello esté en juego. Todo eso es Donnie Brasco, una película ligeramente olvidada, eclipsada por los clásicos del genero de mayor repercusión mediática (a mí me ha gustado más que "Uno de los nuestros" o que la oscarizada "Infiltrados", por poner un ejemplo reciente), pero que se merece un lugar en la estantería de todo amante de las "pelis de mafiosos". Sólo por algunas de sus grandes escenas, como la escena final de Pacino, que evidentemente no voy a desvelar, ya se ha ganado los 5 Holly's que, estrenando sistema de puntuación, desde esta sala le regalo.


Clasificación: 5 Holly's

jueves, 2 de octubre de 2008

Vicky Cristina Barcelona: La postal de Woody


Si tuviera que definir rápidamente esta película, diría que es una postal de tienda de souvenirs. Para el que ha disfrutado del viaje en cuestión tiene un significado especial, ya que evoca los recuerdos vividos en aquel lejano lugar, y, aunque tenga menos personalidad que una foto propia, es técnicamente más correcta. Sin embargo para el que no ha tenido la suerte de haber visitado dicho lugar, no es más que una foto, como las que ha visto a patadas una y otra vez. Bonita, pero nada más.



Yo, en este caso, soy el intrépido viajero, que no sólo vive muy cerquita de los lugares en los que se rodaron ciertas escenas, si no que ha presenciado el rodaje de dichas escenas. Para el resto, la cosa cambia, y el cúmulo de tópicos de postal de viaje por España y del español flamenco hace pensar que la película funcionará mejor más allá de nuestras fronteras. Mientras la veía me he acordado de Vega, el mítico luchador español de Street Fighter. ¿A que se dedicaba al bajarse del ring? Premio, era torero. Y sí, le gustaba una jartá el flamenco.





Vicky Cristina Barcelona nos narra (y nunca mejor dicho, pues una voz en off nos cuenta todo lo que pasa con pelos y señales, demasiados pelos y demasiadas señales) la historia de dos turistas Americanas, Vicky y Cristina (elemental, querido Woody), que van a pasar unas vacaciones a Barcelona, alojándose en casa de unos conocidos de Vicky, y allí, cenando en un restaurante, un misterioso pintor (Javier Bardem) al que Cristina (Scarlett Johansson) ya le había echado el ojo en una de las ya clásicas visitas a una galería de arte, les invita a pasar un fin de semana lleno de pasión y sexo en Oviedo. Cristina, que es la más fogosa de las dos, acepta encantada enseguida, ya que la aventura encaja a la perfección con sus ansias de vivir nuevas experiencias en el terreno amoroso. Vicky, por contra, que podría decirse que es el clásico personaje maniático y psicótico de Allen (su alter ego en cada film), se muestra reacia a la idea. Ella está a punto de casarse con un hombre que le dará lo que ella necesita en la vida, estabilidad.





Lo que viene a continuación es la formación de un triangulo amoroso, que se torna en cuarteto con la irrupción de Maria Elena (Penelope Cruz), la excéntrica e inestable ex-mujer del pintor Juan Antonio, sin duda el personaje más interesante y divertido de la película, consiguiendo levantar el ritmo de la misma. Penelope está genial en cada una de sus apariciones, sensual, irreverente, impredecible. Una bomba a punto de estallar. El resto de personajes no están a la altura, la Alleniana Vicky casi lo consigue gracias a el magnetismo de la bella Rebeca Hall, pero su destino y acciones se adivinan demasiado pronto. Scarlett se limita a aparecer (su personaje no da para más) y Bardem hace virguerias con un personaje que da la sensación de que podría haber dado para mucho más. Los secundarios, demasiado secundarios como para destacar.



Lo que transmite el film es desaprovechamiento, de lugar, personajes y actores. Todo necesita una vuelta más para llenar el hueco que las expectativas de cada película de Allen provoca. Más pasión e intensidad en las relaciones entre personajes (la inspiración que provoca Maria Elena en Cristina, que se convierte en una relación), más personalidad........más. No se trata de la sencillez de la película, Scoop es una de las consideradas obras menores, pero la esencia está ahí, es una película de Woody Allen del principio hasta el final, y yo la disfrute.





Definitivamente no se hacia que lado inclinar la balanza. Si bien es cierto que me esperaba muchísimo más de esta película, no puedo evitar cogerle cariño por ver en la pantalla las calles del casco antiguo de Avilés, el precioso jardin Francés en el que Vicky pierde la cabeza, el Faro de San Juan, el caserío de Tiñana, la escena de San Julian de los Prados (la primera vez que vi a Scarlett) o el picnic en el Naranco. Además, me llevo un bonito descubrimiento musical, Giulia y los Tellarini, autores de la pegadiza canción "Barcelona" que suena a lo largo del film. Me quedo con las ganas de verla en V.O. para captar por completo el significado de algunas situaciones, pero otra vez será.......Barcelona, te estas equivocando. Toma nota Woody.

martes, 5 de agosto de 2008

La Chica del Puente (La Fille sur le Pont)


¿Cómo se me podía haber pasado por alto esta mujer? ¿Cómo podía haber olvidado esa mirada? ¿Cómo no podía estar ella entre las musas de este lugar? Estas y otras preguntas existenciales fueron las que me hice a mi mismo cuando no hace mucho me dio por volver a ver, tras muchísimos años, el vídeo del "Be My Baby" de Vanessa Paradis. Misterio, sensualidad, una maravillosa voz y mucha, mucha belleza. ¡Que mujer!


Tras quedarme hipnotizado durante lo que duraba la canción y las 5 horas siguientes me decidí a buscar toda su discografía y filmografia. No quería perderme ni un segundo de su carrera, y bendita la hora en que lo hice, pues gracias a ello descubrí una maravilla de película, de esas que cuando acaban te hacen gritar cual Garci ¡Que grande es el CINE! Si, con mayúsculas, en negrita y en lo que haga falta.




La chica del puente (La Fille sur le pont) comienza con un relato en primer plano de Adele (Vanessa Paradis) en el que relata a un interlocutor desconocido como ha sido su vida hasta ese momento, dos meses antes de cumplir los 22. Una relato crudo sobre una vida de engaños y desengaños, mala suerte y mucha ingenuidad. Adele siempre creía en las bonitas palabras del primero que se acercaba y siempre acababa sola y más desdichada que antes, hasta el punto de creer que personas como ella existían para mejorar la vida de los demás. Para ella, el futuro no es más que una sala de espera, una gran estación de tren en la que la gente pasa corriendo, con prisa, sin verla. Cogen taxis y trenes, tienen un sitio a donde ir, alguien con quien encontrarse mientras ella se queda sentada, esperando a que ocurra algo.


En esta poderosa introducción rodada, como todo el film, en un intimista blanco y negro, la Paradis derrocha sentimiento y naturalidad, haciendo tan creíble e interesante su relato que si me dicen que toda la película es un monologo de Adele yo me quedo tan contento. En pocos minutos el director Patrice Leconte consigue con las más absoluta sencillez contar lo que a otros les llevaría varias películas y un saco de millones. Una bofetada de buen cine.


Tras esto, nos encontramos con Adele al borde de un puente, dispuesta a saltar a las frías aguas para acabar con su desgracia, pero, en el último momento una voz salvadora le dice: "Pareces una joven a punto de cometer una estupidez". Esa voz es Gabo (Daniel Auteuil), un peculiar lanzador de cuchillos que rescata a jóvenes suicidas a punto de saltar para utilizarlas como asistentas - diana en su peligroso espectáculo. A fin de cuentas, si tanta gana de morir tienen no tendrán miedo....o sí?



Gabo le pide que confíe en su suerte, por que la palabra catástrofe que lleva escrita en la frente no se quitará con agua. La suerte hay que quererla, hay que mimarla. Hay que creer en ella. Pero ¿qué es la suerte? Y, ¿de donde surge?. ¿Pertenece a la bella Adele por que por fin ha creído en ella o a Gabo por que ha encontrado a su musa e inspiración?. Si, su inspiración. Por que Gabo no le pone ni un dedo encima mientras ve como ella, presa de su eterna ingenuidad, cae en los brazos del primero que le lance una mirada cariñosa. Sin embargo, ambos se darán cuenta de que nada funciona si estan separados, que un billete roto no vale nada sin su otra mitad, y que la suerte es algo que solo parecemos tener cuando somos realmente felices.


Esta es una de esas peliculas que me hubiese encantado ver en una sala de cine. Debe ser un lujo poder dsifrutar en pantalla grande de todas esa miradas que dicen más que 100 paginas de habladurias y de escenas como las de los lanzamientos de cuchillos en las que Adele rebosa más sensualidad que en cualquier escena mucho más explicita, seduciendonos envuelta en un halo de misterio en el que el perfecto blanco y negro, los peculiares movimientos de camara y la magnifica banda sonora redondean el efecto.


En este film encontramos un poco de todo. Tenemos una atípica historia de amor, tenemos sonrisas y lagrimas, encantos y desencantos, ilusiones y sueños, tensión, alguna que otra gota de sangre y una pizca de humor negro, como en la hilarante conversación entre tres personas que se acaban de arrojar de un puente, Adele, Gabo y un desconocido que anima a Adele a seguir intentándolo, ya que las primeras veces es complicado conseguir suicidarse. Es una pelicula de sentimientos, una pelicula que se siente.



Una película de las que te dejan una sonrisa en la boca, de las que querrias poder ver todos los dias. Pero dejemoslo así. Descubramos poco a poco estás maravillas, pues si todos los días nos encontrarasemos con algo así llegaría el momento en el que no sabríamos apreciarlo. Como la suerte, uno no la aprecia lo suficiente hasta que no llega el día en el que, por una u otra razón, se da cuenta de que esta le ha abandonado.

martes, 3 de junio de 2008

3:10 to Yuma. Pólvora y honor.


Los géneros no mueren, ni decaen, sólo esperan. Es el talento de los creadores el que los eleva o los derrumba, y son las corrientes artísticas, o las modas, las que sitúan a uno u otro en las salas de cine. El western no ha muerto, sólo ha esperado a que llegarán buenas películas para traerlo al frente, como fue El Asesinato de Jesse James por el Cobarde Robert Ford (peliculón) y como es el film que nos ocupa, "remake" del dirigido por Delmer Daves en 1957 e interpretado por el abofeteador Glenn Ford y Van Helfin, y que servidor no ha visto, por lo que obviaré las comparaciones. El western necesitaba alejarse de la violencia sin sentido para que nos pudieramos sentar a escuchar una buena historia de vaqueros, con el añorado olor de la mezcla de pólvora y arena.

Dan Evans, veterano de guerra que vive modestamente en un rancho en medio de la nada, ve como unos tipos que trabajan para un hombre al que le debe dinero prenden fuego al granero en el que guardaba todo el pasto del que disponía para alimentar a su hambriento ganado, que también ha sido robado. Dan decide ir a recuperar su reses y exigir una compensación, pero en el camino presencia el asalto de la banda del temido Ben Wade a una diligencia que transportaba dinero. Tras un breve encuentro con el propio Wade, se dirige a la ciudad para resolver sus asuntos y allí, donde más tarde Wade es detenido, se enrola para cobrar una cuantiosa recompensa en la comitiva encargada de llevar a Wade hasta el tren de las 3:10 a Yuma, donde será ahorcado. Ahora el grupo no solo deberá vigilar al peligroso Wade, pues su banda de indeseables hará lo que sea por librarle de la soga.



A partir de este instante es cuando la película crece en interés, ya que podemos conocer mejor el carácter de sus protagonistas, así como sus motivaciones y sus lados oscuros. Evans, esta desesperado por poder mantener a su familia y ello le lleva actuar con más determinación que ninguno de sus compañeros, con la fuerza que su hijo mayor le animaba a usar, Wade, por su parte, se presenta como el gran villano, capaz de dar sensación de peligro y superioridad aun estando completamente rodeado, ademas de ser capaz de camelar a quien quiera con su carisma. Esta claro que Bale y Crowe son el pilar de la película, ellos hacen interesantes los dialogos y los silencios, hacen que nos creamos las dudas en la mirada de Evans, haciéndonos dudar a nosotros mismo sobre si es sólo por dinero o el honor tiene mucho que decir, y la implacable seguridad en si mismo de Wade, capaz de helar la sangre de cualquiera con sólo mirarle. De entre el resto del reparto destacaría a Ben Foster, que hace muy creíble su papel de infatigable y leal seguidor de Wade, y a Peter Fonda, que aunque no salga demasiado su presencia siempre es reseñable. No diría lo mismo del personaje del hijo de Evans, no por la actuación del chico, si no por que el personaje del pequeño héroe que a ratos se identifica con el malo empieza a ser un poco repetitivo.


La película avanza a gran ritmo hacia el tramo final, ayudada por le tensión provocada por la persecución de los secuaces de Wade y por las bien resueltas escenas de acción. Una vez en el poblado en el que se espera el tren, asistimos a lo mejor de la película y a, tal vez, la mayor falta de la misma. Por un lado, las balas silbando en el viejo oeste nos devuelven a los mejores momentos del genero, y por otro, las, por momentos, extrañas decisiones del personaje de Crowe pueden llegar a descolocar ligeramente al espectador, y que, pese a el enigma de dichas acciones y la verdadera motivación de Evans se resuelven al finalizar la película, la resolución no tiene la fuerza que uno esperaba.

Aún así, esas pequeñas pegas no estropean el buen rato que hace pasar, pues aunque no estemos ante una obra maestra, es un film de calidad. Grandes actuaciones que bien valen una entrada de cine, una buena banda sonora ( aunque no al nivel de la de Jesse James), salones, bancos, diligencias y balas, muchas balas, para disfrutar del buen cine, y por que no, volver al viejo oeste.


PD: Entrada número 50, parece que fue ayer cuando abrimos la puerta.....¡Ahora a por las 100!

miércoles, 12 de marzo de 2008

Las Hermanas Bolena


Fue un autentico bombazo, todo un shock. Lo recuerdo como si lo acabara de ver. Entré, como acostumbro a hacer, en la pagina de Natalie Portman y leí que estaba en preparación una película basada en la novela de Philippa Gregory "The Other Boleyn Girl" (por lo que, al basarse en una novelización de lo hechos, evitaré valorar el rigor histórico), que narra los encuentros y desencuentros, por decirlo de alguna manera, entre las hermanas Bolena, Maria y Ana, y el Rey Enrique VIII. Esto ya de por sí era una grata noticia, pero nada más bajar la vista un par de renglones leí que la propia Natalie interpretaría a Ana Bolena, mientras que el papel de Maria correría a cargo de Scarlett Johansson. Me quede sin habla. Lo volví a leer, 3 veces. Cerré los ojos y deseé con todas mis fuerzas ser Eric Bana, el afortunado al que le había tocado interpretar al Rey Enrique, y el que tenga una mínima noción de historia sabrá a que me refiero. Evidentemente, no funciono, pero me prometí a mi mismo que tenía que ir al cine a ver esa película fuese como fuese.

Por fin llegó el gran día, y tras refrescar la vista con las innumerables apariciones publicas de las dos protagonistas, me dirigí a la sala de cine sabiendo de antemano que iba a salir contento del cine, independientemente de la calidad de la película. Si esta era buena, ¿que más podía pedir?
Pues inmensa suerte la mía, que la película me gusto, y mucho, o al menos me sorprendió gratamente, pues tenía miedo de que con el pretexto de lucir a las dos bellas Bolena hubieran creado un film vacío y aburrido. Como dice el dicho, nada más lejos de la realidad.

La trama no es que nos ofrezca algo realmente nuevo ya que la historia es, valga la redundancia, historia. La Reina Catalina de Aragón no consigue darle un heredero varón al rey y este busca otros nidos para buscarlo. En estas el padre de las Bolena ofrece a sus hijas como amantes para escalar peldaños en el escalafón social, pero la ambición desmedida de Ana la enfrentará contra su inocente hermana en pos de los favores del Rey. A partir de aquí se sucederán confabulaciones, traiciones, amores, desamores, ataques de celos y demás torrentes de emociones que revolucionarán el país y dejarán a las Bolena en una situación comprometida. Nada nuevo, pero contado de una manera tan sumamente efectiva que te mantiene pegado a la butaca desde el principio hasta el final, aún sabiendo a ciencia cierta cual va a ser el desenlace.

Esa efectividad es, sin duda. una de las mayores bazas de la película. La trama se aleja de giros inverosímiles y rodeos cansinos y se dirige rauda y veloz hacia su desenlace, apoyada en un trabajo artístico de gran altura que, sin exageraciones técnicas y con una ambientación sobresaliente nos sumerge de lleno en la corte del Rey Enrique VIII, y en unas interpretaciones de altura con una Portman inmensa a la cabeza.

Scarlett Johansson nos encandila con su voluptuosidad e inocencia, dando a su personaje la timidez propia de una mujer que no reconoce sus encantos, mientras que la Portman nos ofrece un recital de miradas y gestos que traspasan la pantalla, aprovechando al máximo todo su encanto y haciendo comprensible la locura del Rey, compensando su (teórico) menor atractivo con un magnetismo arrebatador, ¿quién se resiste a tal despliegue?.Natalie, además, se adapta perfectamente a los cambios que su personaje sufre a lo largo de la película, sensual y cautivadora en un principio, implacable y decidida a su llegada a la corte del Rey y desgarradora en el último tramo. Aún tengo los pelos como escarpias por la escena final, lástima no haber podido ver la película en versión original para disfrutar así de su actuación sin las trabas del doblaje. El resto de los actores está a un buen nivel, especialmente Ana Torrent, que aprovecha muy bien el poco tiempo que aparece en pantalla dando mucho empaque a su Reina Catalina. En el otro trono Eric Bana cumple su cometido pero no llega a destacar, en parte por el protagonismo interpretativo de la Portman y en parte por la naturaleza de su personaje, demasiado plano en comparación con su importancia dentro de la trama.

Si buscáis aquí tramas que os hagan romperos la cabeza o batallas épicas dignas de la época, os decepcionará. Si en cambio os disponéis a disfrutar de una emocionante y altamente entretenida historia de amor novelesco bien rodada y con interpretaciones excelentes, es vuestra película. Si queréis disfrutar en pantalla grande de la presencia de dos de las mujeres más bellas y deseadas del planeta, también.


PD: Si queréis ver un simpático resumen de la película en forma de cómic, pinchad aquí.

sábado, 1 de marzo de 2008

Expiación: Más Allá de la Pasión ( Atonement )


Algunos lo llaman el efecto mariposa, una de ellas aletéa en Tokio y en la otra punta del globo hay un huracán. Otros lo llaman Teoría del Caos, según la cual cambios aparentemente sin importancia en las condiciones iniciales dan origen a divergencias abismales en el resultado final. Al fin y al cabo, si aplicamos esto a nuestras vidas, la conclusión es la misma. Hechos que en un momento dado carecen, bajo nuestro nublado punto de vista, de la importancia que merecen, pueden marcar nuestro camino con sorprendente determinación y sólo la privilegiada posición que nos da el paso del tiempo nos hace darnos cuenta del peso de nuestros actos.

Sobre este eje gira la historia de Expiación ( obviemos el subtitulo que la distribuidora española se ha sacado de la manga), la última película de Joe Wright, basada en la novela homónima de Ian McEwan, que ha sido nominada a los Oscars en la última edición y que, bajo mi punto de vista, hubiese sido una más que digna ganadora. Cuestión de gustos, como se suele decir o, como dicen algunos, una película de tan marcado acento ingles lo tenía un poquito más difícil que las demás ( en sentido literal y figurado, a más de un yankee le costaba seguir el hilo de las conversaciones).

La película nos presenta a los Tallis, una acaudalada familia de la campiña inglesa en los años precedentes a la segunda guerra mundial que vive un momento de esplendor. La pequeña de la familia, Brioni, acaba de finalizar la redacción de su primera obra de teatro, "Las Tribulaciones de Arabela", y está ansiosa de poder representarla para su hermano, que vuelve a casa, y para Robbie, el hijo del criado, del cual está platónicamente enamorada. Sin embargo, la relación sentimental de su hermana mayor Cecilia con Robbie provocará un ataque de celos en Brioni que, tras una serie de hechos desencadenantes magistralmente mostrados desde los diferentes puntos de vista en una lección de montaje, da lugar a la separación de ambos, y hasta aquí puedo leer.

Todo esto ocurre en 45 minutos que son un disfrute para cualquier cinefilo que se precie, todo está contado a un ritmo trepidante, sin dejar de lado unas muy buenas presentaciones de personajes y utilizando los ya mencionados distintos enfoques para las escenas clave. A partir de esos 45 minutos se ha criticado mucho el bajón de ritmo del film, pero tal vez se deba a la comparación con la primera parte, demasiado veloz como para mantenerlo durante todo el film. En ese segundo tramo veremos el paso de Robbie por la guerra, regalándonos un plano-secuencia de unos 10 minutos que también ha sido tachado de innecesario y al que pongo como única pega el no haber podido disfrutarlo en la pantalla grande, y el entrenamiento como enfermera de la Brioni adolescente (que me recuerda enormemente a las enfermeras de cierto pueblo maldito) que arrastra su culpabilidad a lo largo de los años.

Si se le achaca a esta segunda parte del film su perdida de ritmo, no se le pueden negar las magnificas escenas que nos depara. A la gran secuencia de la playa podemos añadir las oníricas secuencias en las que Robbie lamenta su destino delante de una pantalla de cine, aquella en las que una extraña mujer le lava los cansados pies,o la conversación de Brioni con un herido moribundo, todas ellas llenas de significado y cargadas de emoción.

Tras esto, los minutos finales son magníficos. La escena de la visita de Brioni a Cecilia y el brillante final en el que vemos brevemente a una Brioni ya mayor cierran esta emotiva historia, que no es de guerra aunque aparezca la guerra en ella, y que no es simplemente una historia de amor, aunque juegue un importante papel.

Las interpretaciones son en general excelentes, con la sorprendente Saorsie Ronan, nominada al Oscar por su interpretación de la Brioni niña, un James McAvoy (Robbie) que en cada pelicula me parece mejor actor, una Keira Knightley muy convincente pero con un papel muy perjudicado por su desaparición durante gran parte del metraje, una Romola Garai (Brioni adolescente) que transmite su dolor sin ninguna estridencia y una Vanessa Redgrave (Brioni anciana) que en unos breves minutos nos deja boquiabiertos.

No puedo dejar de nombrar la bella banda sonora, obra de Dario Marianelli, y que no paro de escuchar. Los característicos sonidos de una vieja maquina de escribir pasan a ser parte de la música, así como sorprendentes utensilios, como mecheros. Una partitura de corte clásico pero muy emotiva y con algún toque muy original.

En definitiva, una gran sorpresa para mí, pues me esperaba un tostón que me olía mal ya que la Kinghtley nunca me había convencido, Así que, los que no la hayáis visto, ¡no se a que esperáis!. Yo por mi parte voy a ver hoy mismo Orgullo y Prejuicio, a ver si me gusta tanto.....o no.



PD: Con lo que Holly y yo no estamos para nada de acuerdo es con la elección del vestido de Cecilia como el mejor de la historia del cine. No señor.

martes, 8 de enero de 2008

American Gangster


Siempre me han gustado las películas sobre la mafia. Tal vez sea lo enigmático que resulta todo lo que rodea a los grandes capos, el miedo que irradian a su alrededor, los tratos y traiciones que dan tanto juego a la hora de tejer una buena historia, o lo aplastante que resulta su poder. También he de decir que me gustan las películas de corte clásico, pausadas pero sin pausa, capaces de mantener la tensión sin utilizar fuegos de artificio e innecesarios y repentinos cambios de rumbo en el guion, creadas a partir de un patrón tiempo atrás olvidado. Y también me encantan las películas de estética años 60-70. Por todo ello y mucho más, American Gangster me parece un peliculón.

Por un lado tenemos a Ritchie Roberts, el paradigma del policía honrado, el ideal que todos los ciudadanos tienen sobre lo que un buen agente debe ser. Por otro, un afroamericano de Carolina del norte, Frank Lucas, que tras la muerte de su jefe se coloca al mando de un importante negocio de narcotráfico de Harlem. Ya tenemos el duelo servido, cazador y presa. Dos extremos que nos van relatando la historia a través de sus propios triunfos y miserias, un poli honrado que esta a punto de perder la custodia de su hijo por sus líos amorosos y un mafioso que a base de inteligencia, arrojo, capacidad de pasar desapercibido y muy pocos escrúpulos se erige como dominador del negocio a costa de verse cada vez más rodeado de enemigos.

A buen seguro el resultado no seria el mismo sin las interpretaciones de dos actores de los buenos; Russel Crowe (Roberts) demostrando que se adapta a cualquier cosa que le echen encima y Denzel Washington (Frank Lucas), inquietantemente pausado en unas ocasiones, visceral y arrebatador en otras, pero siempre comedido, ofreciendo un interpretación elegante que se aleja de la cuasi comicidad del Jack Nicholson de Infiltrados. Pero no son ellos las únicas estrellas, y no hablo de los secundarios, que por cierto rayan a un altísimo nivel, desde Josh Brolin (que cierra un año para enmarcar) hasta Carla Gugino (estupenda en su corto papel) , si no el artífice de la obra, Ridley Scott.

Scott acierta plenamente en la manera de contar esta historia, no se posiciona ni se implica en ninguna de las partes, los sucesos son lo suficientemente claros como para no tener que hacerlo. En otras manos puede que se hubiese convertido en un simple cuento de buenos buenisimos y malos malisimos. Afortunadamente, la trama no cae en esas naderías y la tensión nos mantiene interesados hasta la brillante secuencia final y manejando continuamente con soltura el enorme desfile de personajes que se pasean por la violenta Harlem de Lucas.

Por otro lado, el film nos regala grandes momentos que redondean el conjunto, la escena en la que Frank Lucas arroja a la chimenea el pomposo abrigo que hace que Ritchie Roberts se fije en él, un abrigo que decía a gritos "arrestame", la ejecución en plena calle de un contrincante a manos de Lucas y su asombrosa posterior vuelta a la normalidad, el dialogo entre ambos en el interrogatorio, toda una lección de interpretación, o el fantástico tiroteo en el laboratorio de Lucas que Scott realiza de forma magistral, mostrándonos toda la acción sin marearnos con la tan de moda estética videoclipera que tanto le gusta a su hermano y demostrando que, en el cine, como en tantas otras cosas, menos es más.

Sobra decir que es un "must have", un clásico a buen seguro y un inmejorable final de año cinematográfico. Tal vez sea aún muy aventurado decir que es el nuevo Padrino, pero está a una gran altura y se codea sin rubor con los mitos del género para hacer del "Drug Lord" de Washington "uno de los nuestros".

PD: Yo la he visto en versión original, la versión doblada capará bastante el trabajo de los actores, base fundamental del éxito de la película.